
Casa residencial con alberca en Juriquilla, Querétaro. Muros de piedra, carpintería de madera y grandes vanos que abren la estancia hacia el jardín y el espejo de agua.
El terreno bajaba casi cuatro metros de la calle al fondo. En lugar de compensar con muro de contención y relleno, la obra se resolvió en tres plataformas de losa maciza sobre zapatas corridas escalonadas, lo que redujo el volumen de excavación cerca de 40% respecto al proyecto original.
El concreto aparente se coló con cimbra de triplay fenólico de 18 mm en tableros de 1.22 × 2.44 m, dejando la retícula de juntas y los conos de amarre a la vista como parte del acabado final.

Fachada poniente. Los tres niveles de plataforma leídos desde el acceso.


La pendiente no era el problema del terreno. Era lo único que ese terreno tenía y que ningún otro nos iba a dar.
El travertino de los muros interiores se colocó a hueso, sin junta aparente y con corte a inglete en las esquinas. Es el detalle más caro de la obra y el que más tiempo de supervisión consumió: cada pieza se numeró y se colocó según despiece previo.



