Guía de 18 páginas, en lenguaje claro y con ejemplos reales de catálogos de conceptos. Para quien está por firmar su primera obra y no quiere descubrir los extraordinarios a la mitad.

Empieza en el catálogo de conceptos. Un presupuesto que agrupa media obra en una partida llamada «albañilería» no está mal calculado: está mal escrito, y esa ambigüedad se cobra después.
En esta guía desglosamos un catálogo real, concepto por concepto, y señalamos dónde suelen esconderse los huecos: volúmenes sin números generadores, acarreos que nadie contempló, instalaciones cotizadas «según proyecto» cuando el proyecto todavía no existe.
No es una guía para desconfiar de tu constructor. Es para que la conversación con él sea sobre cantidades y no sobre percepciones.